Madre de edición limitada

I am not a perfect mother, but I am a limited edition

Una mañana, esperando el autobús, compartía banco frío e incómodo con una chica y su hijo, de unos tres años. El niño se hizo daño, no recuerdo cómo, y rompió a llorar. La madre, toda dulzura, le sentó en su regazo murmurándole y le dio un besito “¿Lo ves?, no es nada, ya no duele” y el niño se calmó y sonrió con un lagrimón aún cayéndole por la mejilla. Yo tendría 20 años, pero pensé “Yo quiero ser una madre así.” Sólo recuerdo que la chica iba en vaqueros y llevaba una coleta negra, pero es una de esas ‘personas que’ y le he sonreído mentalmente cada vez que uno de mis Soles se ha hecho pupa

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