La Refamilia crece…

4 pares de pies de Soles y Estrellas

Personajes: Estrella Mayor, Estrella Menor, Primer Sol, Segundo Sol y servidora.

Situación: Montados los cinco en el Refamilia-wagen, con el Cielo invitado gentilmente a un evento profesional. Últimamente prefiero conducir yo porque me fríen a preguntas y a “cuéntanos cosas”, y así tengo la excusa de tener que ir pendiente de la carretera (malamadre que es una). Pero esta vez iba sola con ellos a un taller de alfarería y no había escapatoria posible… Hablando de trascendentalidades de la vida, la Estrella Mayor me pregunta:

-“Ana, ¿tú quieres tener nietos?

-“Sí, claro: cuando los Soles tengan la edad adecuada, me encantará que tengan hijos…” Yo siempre meto cuñas de madre en estos temas, no puedo evitarlo :)

Momento de silencio, la Estrella se anima con una nueva pregunta, aunque con voz un tanto tímida:

-“¿Y nietastros?, ¿te gustará…? Es que yo quiero tener hijos…

Si no hubiese ido con el volante entre las manos, le habría dado el achuchón de su vida…

Será precioso que la Refamilia crezca… Las bodas y bautizos serán multitudinarios y habrá que preparar un croquis para que los invitados sepan quién es quién, pero será maravilloso ;)

8.Momentos

Vaaaale, parecía por el título del post que lo que iba a tener la Estrella eran hermanastros, y ahora no sabe uno muy bien si el ‘oohhh‘ es de emoción o de decepción, así que bonus de frases célebres caseras, que la cosecha del día fue abundante.

Sólo se me ocurre a mí bajar a Madrid sola con los cuatro el día de la Maratón, y sólo yo con mi sentido ‘anácnido’ podía acabar metiendo el coche en el carril paralelo al que van los atletas corriendo… Yo vivía un via crucis interior y sólo deseaba encontrar alguien a quien regalarle el coche, pero Soles y Estrellas disfrutaban del palco en el que nos había acomodado…

-“¡Mamá, ese hace trampas! Está bebiendo agua…” “Pero hombre, eso no son trampas, tienen que llegar vivos a la meta… ¿Os cuento la historia del Maratón?” Ya, luego me quejo, lo sé, pero es que hay tantas cosas interesantes que contar…

-“Me dirás que ése no hace trampas… ¡va andando!” Si hemos venido a correr, corremos… “¿¿Pero vosotros sabéis lo que son 42 kilómetros??

-“Eso sí que son trampas seguro, ¡esa chica va en patines!” Efectivamente, una chica en patines con un chaleco en el que se leía claramente ‘organización’

Esta claro que se debe creer el ladrón que todos son de su condición: miedo me da indagar.

Por fin consigo aparcar y me los llevo a la carrera al metro. Es entrar servidora con los cuatro astros en el vagón y ser el centro de todas las miradas, no sé si con admiración o conmiseración, pero yo a lo mío, que era evitar los surfeos de los cuatro según se movía el tren.

Atención: Por su alto contenido de pánico maternal explícito, los hechos narrados a continuación pueden herir la sensibilidad de algunos lectores. Para poder disfutar del momento, es necesario conocer el chiste de “Mamá, ¿qué es eso que tienes ahí?” “Un túnel, hijo”. “Papá, ¿qué es eso que tienes ahí? “Un tren, hijo”. El hijo pilla a los padres en plena acción y dice “¡Mamá, ten cuidado, que el tren está entrando en el túnel!” Un clásico…

De repente, se le iluminan los ojos al Segundo Sol, que lejos de gritar “Eureka” con su descubrimiento, dice en voz bien alta “Si esto es un tren que se mete en el túnel, ¡nosotros somos espermatozoides!” Entre los chistes con los que nos deleita la Estrella Mayor y esta tontería mía de responder con naturalidad a todas sus preguntas, me veo en cada una… Es complicado no mirar a la gente en un espacio tan reducido y sonreír con naturalidad al mismo tiempo, pero se puede conseguir con un poco de práctica, lo garantizo.

Pegados a las ventanas y viendo el estado de los túneles, fieles seguidores del método Stanislavski e interiorizando su papel celular, la Estrella Menor suelta “Puaj, qué sucio está este pichi…” Yo seguía sin mirar a nadie, aunque adivinaba las miradas de divertida conmiseración, definitivamente.

Venga, sólo una parada…

Ya casi se vislumbraba la estación, pero se nos cruza otro tren y el Primer Sol salta “Mira, ¡otro pito!

¡¡Yo me bajo en ésta, sea la que sea!!