¡¡Felices cumpleaños!!

Amigas jugando, por la Estrella Menor (oct 2013)

Amigas jugando, por la Estrella Menor (oct 2013)

Hace una semana fue uno de esos días mágicos, especiales, llenos de ilusión para la Refamilia. ¡La Estrella Menor cumplió 5 años! Sólo hemos podido compartir los últimos dos, pero teniendo en cuenta la edad, podríamos decir que estamos ahí desde el principio.

Éste ha sido el primer cumple de la Estrellita celebrado en Casa, en la de todos, y lo hemos hecho estilo Refamilia, lo que viene siendo un cumpleaños gitano, de tres días mínimo: día de la fiesta, día del cumple coincidente con el del nacimiento y día con la familia “ascendente”.

El día de la fiesta fue el sábado de hace dos semanas, en que coincidíamos los seis. Preparamos la fiesta de cumple en casa, entre todos. Por la mañana, los Soles me ayudaron a preparar magdalenas y palmeritas, y estuve entretenidísima con mi primera tarta red velvet. Por la tarde, en la merienda, descubrí que los sándwiches de nocilla siguen siendo los reyes de cualquier cumple que se precie…

Ya con la barriga llena, preparamos un amigo invisible y nos pusimos manos a la obra con el primer taller. Un cuaderno para cada niño, diez rollos de masking tape de motivos variados, tres láminas de pegatinas brillantes y una cajita de pegatinas de madera dan para mucho, ¡en tiempo y en imaginación! Tenía yo mis dudas de que fuesen a desprenderse de su preciada obra, y precisamente por eso ideé lo del amigo invisible, para que experimentasen la dificultad de entregar algo tuyo (no porque sea de tu propiedad, sino porque algo de ti va en tu obra) y recibirlo de otro. El resultado fue maravilloso: a todos les hizo ilusión hacer el regalo (el Segundo Sol con algo de reticencia porque el que había hecho él era el más bonito, obviamente, pero al final se avino) y pensaban más en la persona a la que iban a agasajar que en sí mismos. No era difícil darse cuenta porque, en menoscabo de la invisibilidad del amigo, volaban sobre la mesa preguntas del tipo “¿cuál es tu color favorito?” o “¿te gustan más las mariquitas o las mariposas?”. También comprobé (de nuevo) que minimalismo e infancia son irreconciliables…

Durante la hora siguiente, mientras preparábamos los ingredientes para la pizza de la cena, ocurrió lo que suele ocurrir cuando dejas a varios niños sin actividad programada ni tecnología: JUEGAN… Los mejores juegos son siempre así, sin juguetes, sin monitor, sin ceremonia ni preparación. Y esta vez, un clásico: ¡tinieblas! Tuve que trocear champiñones a la luz de la campana para que no entrase luz en el salón, pero las risas y los gritos hicieron la tarea más que llevadera.

Y segundo taller, que aquí hemos venido a jugar: por cada niño, una base de pizza casera con tomate; al centro, bol grande de mozzarella y pequeños de ingredientes variados. Crearon pizza monotemática, pizza de diseño, pizza de todo junto… Se comieron la mitad y ahora tengo en el congelador raciones variadísimas para un mes por los menos.

La tarta y la piñata cerraron una celebración estupenda…

… que continuó la mañana del 22 con los Soles, la Estrella Mayor, el Cielo y servidora cantando el Cumpleaños Feliz a las 8 de la mañana a una pobre Estrellita somnolienta, despertada a base de achuchones y tirones de orejas, pero que llegó al cole con un año más y una sonrisa traviesa. Fue nuestra pequeña celebración del día real de su cumpleaños, porque ese fin de semana el Cielo y yo estuvimos de novios.
Es cierto que una refamilia no siempre puede estar reunida los días especiales, que hay que gestionar calendarios negociados de colores, y muchos días se echa de menos a Soles o Estrellas, pero los días que estamos todos juntos, esos días, son maravillosos y esponjan el corazón…
 
Vaaaaale, a veces elevan un poco la tensión, pero sea como sea, ¡siempre nos quedamos con ganas de más!