Momentos curiosos

Volvíamos ayer en el coche de un cumpleaños la Estrella Menor, los dos Soles y servidora (la Estrella Mayor estaba con el Cielo en su ensayo de coro). Lo he comentado en alguna ocación, pero cuando falta uno de los cuatro, el equilibiro que tienen montado se rompe, y surgen situaciones nuevas que hay que resolver. El Refamilia-wagen tiene tres filas y seis asientos, y cuando vamos todos juntos suelen sentarse la Estrella Mayor con el Segundo Sol, y la Menor con el Primero; alternan la primera y segunda fila de la parte trasera del coche según un complejo algoritmo refamiliar al que hemos llegado tras muuuucha discusión sobre equidad, justicia y ‘porque yo lo valgo’.

Era ya un poco tarde, y tener que repartir asientos sólo para tres había desencadenado una perorata del Primer Sol, inmerso en un absurdo monólogo sobre el turno anterior y el siguiente. Los demás estabamos en el mismo estado, así que le dejamos desahogar su cansancio, incluso aunque ya llevabamos un rato cada uno en su asiento e íbamos hacia casa…

La Estrella Menor no es especialmente charlatana, pero cuando se decide a hablar no da puntada sin hilo…

-“Lo mejor sería un coche que tuviese una fila de delante con cuatro asientos, así no discutiríamos… No, lo mejor sería un coche con cuatro asientos para conducir y cuatro volantes…

-“¿Cómo sería eso, cariño?” Voy a intentar recordar literalmente lo que dijo, porque llevo pensativa desde entonces:

-“Pues primero se casan cuatro padres, pero no uno con una y uno con una: los cuatro juntos, y se dan un beso los cuatro a la vez. Y después viven todos juntos y conducen todos juntos

-“¿Y si uno quiere ir hacia un lado y otro hacia otro?

-“Pues tiran una moneda. Si sale cara, hacia el lado de los que han elegido cara, y si sale cruz, pues al otro lado

-“¿Y si la moneda se cae?“… Pasada la parte filosófica del momento, pasaron a la operativa, que yo ya no escuchaba, porque me quedé pensando y luego le comenté al Cielo.

Siempre he creído que es lógico que los niños de padres separados quieran que sus padres vuelvan a estar juntos, no ya sólo por no estar de una casa a otra, sino por poder reunir en una sola a dos personas a las que quieren tanto...

Pero ahora la Estrella, si sus padres vuelven a estar juntos, tendría que renunciar a una parte de su vida a la que también quiere mucho: los Soles y yo. Y ha debido pensar que ni hablar, que en mundo en que la gente se casa y se descasa, donde hay familias y refamilias, habrá cabida para un matrimonio de cuatro, todos juntos.

Por mucho que los adultos pensemos en cómo se sentirán los niños, cómo vivirán divorcios, cambios, nuevas relaciones… nunca podremos adivinar sus inquietudes, a veces muy simples, y otras tan complejas… Mejor así, no me cabe duda.

Yo de recasarme con el Cometa y casarme con la Supernova no quiero saber nada de nada (brrrr!), pero cualquier excusa es buena para montar una boda pitufa!

todos juntosY me voy a la Party!!!