Protocolo de emergencia
Cuando éramos minifamilia y vivía sola con los Soles, a veces imaginaba esta escena: la madre inconsciente (¡o aún peor!) y los niños, tan pequeños, llamándola «mamá, ¡mamá!» sin obtener respuesta, con lágrimas cayendo por sus mejillas al no comprender por qué su madre, siempre solícita, no les atiende… Suena el teléfono varias veces a lo largo de la mañana, pero el interlocutor no alcanza a imaginar la tragedia, y desiste… Pasan las horas, los niños solos, nadie se da todavía cuenta y ellos con pena y hambre…
Pero yo no soy dramática, conste en acta… Digamos que el Primer Sol heredó la parte reflexiva y responsable y el Segundo la imaginativa y creativa. Como la imaginación ya entró en escena, le toca a la responsabilidad representar su papel, y de la posibilidad de que ocurriese algo similar, surgió el primer protocolo de emergencia.
No dudo de que los niños tienen grandes ideas en cualquier momento, pero para qué poner tanta responsabilidad sobre los hombros de su musa en un instante crítico: nos ponemos en situación, y vemos qué podríamos hacer.
En aquel entonces teníamos en casa una alarma con botón de emergencia médica, así que lo tuve claro: «Si un día a mamá le pasa algo, se cae, no se despierta, no puede moverse… tenéis que venir al cuadro de la alarma y darle a este botón, y cuando contesten, decís, ‘mi mamá está mal, necesita un médico’, y como ya se saben la dirección, vendrán a ayudarnos» El Primer Sol con sus 5 años era muy tímido, mientras que el Segundo ya nació con su desparpajo desarrollado, así que normalmente se repartían sus roles: el mayor tenía la idea («ve a ver si aquella señora nos da un bombón de esos») y el pequeño iba con su mejor sonrisa («señora, ¿nos das un bombón a mi hermano y a mí?») y esta vez no fue diferente. El Primer Sol en tono cómplice al Segundo: «Yo doy al botón y tú hablas, ¿vale?» Vamos, que apañada iba, así que por si acaso planteé un plan B: «Si no contesta nadie o mientras viene el médico, podéis subir a casa de Inma y Jose y pedirles ayuda» Y el Segundo Sol al Primero, para terminar de dejarlo claro, «Tú llamas al timbre y yo se lo cuento, ¿no?» Se mascaba la tragedia si nos llega a pasar algo al Segundo Sol y a mí a la vez…
Y de ahí nacieron nuevos protocolos de emergencia, como qué hacer si uno se pierde. Primero planteo la situación, dejo que ellos piensen qué se puede hacer, planteo yo reparos o preguntas a sus sugerencias, doy las mías y finalmente escogemos la mejor opción. Por ejemplo, si uno se distrae en un centro comercial y de repente se encuentra solo… «Busca a mamá.» «Pero si te pones a buscarme y yo te busco a ti también, a lo mejor no nos vemos…» «Pues te llamo en voz muy alta» «Fenomenal, porque yo te oiría y como te quedas en el mismo sitio, te encontraría…«
Vamos a complicarlo un poco «¿Y si se acerca un desconocido y te dice ‘vente, vente, que yo te llevo con tu mamá’…» «Le decimos que no, que esperamos a mamá porque es un desconocido y puede ser malo» «Muy bien, y si te dice ‘si te vienes, te doy una chuche’, ¿qué haces?» «Mamá, ya sé que le digo que no, pero si me dice que me da una PlayStation, sí, ¿no?…» Dios mío «Mamá, es mejor que mi hermano no se pierda…» Si lo veía él con cinco años…
Ahora en Refamilia los protocolos son nuevos, y cada vez que que vamos a algún sitio con mucha gente, tipo Parque de Atracciones o similar, en la puerta yo digo «¡Protocolo de emergencia!» y empiezo con la retahila:
- si alguien quiere ver algo, avisa y vamos con él; nada de ser investigador privado
- nadie se queda solo: vamos de dos en dos como mínimo y todos cuidamos de todos. En general van los cuatro enganchados como pueden a mis dos manos, brazos e incluso piernas, pero vuelan en cuanto hay cualquier cosa interesante (vuelven en cuanto uno de ellos me ve libre y piensa que es su momento para coger una buena posición: entonces el resto se lanza a por lo que queda… cuando no puedo caminar, el Cielo los espanta a todos y reclama su derecho a mano :)
- si uno se pierde, se queda en el sitio y llama en voz alta al resto
Como podéis imaginar, al tercer zoo ya lo repiten ellos con voz cansina y mirando de reojo la entrada…
Ahora (si la primavera lo permite…) empiezan a bajar solos un rato por la urba en bici o a jugar, y también tenemos protocolo: nadie se queda solo (este es básico) y si uno se cae, su hermano se queda con él y los otros dos vienen corriendo a casa a avisarnos. Pensamos que dando a cada uno un papel no habría problema, que todos sabrían qué hacer, pero la Estrella Mayor planteó un nuevo escenario»¿Y si se caen dos?» y la Menor «Es que yo quiero ir con el Primer Sol…» Vamos, que echamos un ojo de vez en cuando, por si nos encontramos a uno con las rodillas despellejadas y a los otros tres echando a piedra, papel o tijera quién va con quién…
También tenemos protocolo en caso de incendio, aunque a la Estrella Mayor le suele dar miedo hablar de cosas más serias… Yo la entiendo, porque con su imaginación es muy fácil ponerse en situación, pero le digo que es peor que ocurra y no sepa qué hacer, que el miedo está para que estemos preparados, no para sufrir sin hacer nada, así que la pobre se traga lo de ir gateando porque el humo está arriba, comprobar llamando dónde estamos todos, ver dónde está el fuego y cuál es la mejor forma de salir de la casa (la nuestra es baja, afortunadamente), etc. Cada vez que nos parece, lo repetimos, y surgen hipótesis y situaciones nuevas, que vamos resolviendo. Nos estamos planteando incluso hacer un simulacro, que si lo hacen en los colegios (nunca olvidaré «Poli de guardería«, casi tan inspiradora como Supernanny :) y en los trabajos, a ver por qué no lo vamos a hacer en casa…
Rezamos por que no tengamos nunca que poner los protocolos en práctica y por que el Segundo Sol no se crea Iron Man e intente alguna heroicidad genial para salvar a Mantita, pero confiamos en que si ha estado la idea en su cabeza un par de veces, no tengan que improvisar y se les ocurra qué hacer.
Pero, por si acaso, tenemos un extintor en la cocina y ojos en la espalda…
P.S: Les he pedido esta tarde que me preparasen un escenario de emergencia con Lego para poder poner alguna imagen al post, y además del escenario que véis desde arriba, el Primer Sol ha representado al Segundo en el hospital después de su intervención (que fue estupendamente en todos los sentidos; la operación, la recuperación del solecito, nuestros días de mimos… gracias a todos por estar pendientes :) Espero que la estatua de la libertad sea la enfermera, porque ¡yo quiero ser la de faralaes!




31 marzo, 2014 @ 08:52
Me encantan vuestros protocolos de emergencia… yo suelo quedarme en escribirle mi móvil en el brazo bien grande y decirle que si pasa algo le pida por favor a alguien que llame a su mamá…. pero vamos a empezar a pensar protocolos entre todos… también le han enseñado en el cole a llamar al 112, me parto… pero en realidad es muy importante… tengo que desarrollarlo claramente… un besazo!!! Genial que el solecito esté recuperado
Ester
31 marzo, 2014 @ 22:22
Ains, Ester, que se me ha olvidado ponerlo!! Mi móvil como un mantra lo repiten… se lo saben desde hace un par de años. Empezó como un juego y ahora son ellos los que lo dan cuando me lo piden en algún sitio…
Y sí, en el cole lo del 112 se lo enseñan genial!
Gracias, guapísima, y un beso gordo!
31 marzo, 2014 @ 08:58
Me parece una idea genial y me encanta el nombre!!. De pequeños les llevaba con una chapita con su nombre y mi movil por si se perdían y en cuanto nos montamos en un avión empiezo a contar los asientos hasta la ventana de emergencia y se lo cuento por si en caso de siniestro no hubiera luz y se tuvieran que guiar a oscuras, mis hijos dicen que soy una tremendista, yo simplemente lo llamo previsora :)
31 marzo, 2014 @ 22:23
Yo supongo que un poco tremendista soy :) pero oye, bien enfocadas, ¿no? que no es sufrir por sufrir, sino darle una utilidad!
La del avión no se me había ocurrido porque no vamos casi, pero en el próximo, irá por ti!!!
31 marzo, 2014 @ 09:11
Jo Ana, están genial tus protocolos. Me los apunto. Además, creo que los roles en mi caso, van a ser iguales que los de tus soles. Solo tengo que esperar, que el pequeño se suelte a hablar… Yo les hice una pulsera con su nombre y mi teléfono que, afortunadamente, aún no han tenido que usar… Uff, se me pone la carne de gallina. Enhorabuena por lo bien que se lo has enseñado.
Un beso
31 marzo, 2014 @ 22:25
Gracias, Cristina! Yo también cruzo los dedos por no tener que echar mano de ningún protocolo más que el de la risa, pero por si acaso, lo que esté en nuestras manos…
Besos para… ¿tus hijos también son infantes reales? Para ellos!
31 marzo, 2014 @ 12:21
Pues es muy interesante…está bien pensado. Otra cosa es que se cumpla! Bs
31 marzo, 2014 @ 22:26
No, no, que no haya que cumplirlo!!!
31 marzo, 2014 @ 20:57
ay, cómo me gustan tus frases célebres!!!!
31 marzo, 2014 @ 22:26
Y las que se han perdido porque no las he apuntado… qué filón!
Y las que no puedo poner porque no son aptas, jajajaja!
Besos, princesa!
31 marzo, 2014 @ 21:44
Ja ja, Ana si es que sentarme delante del ordenador, leerme tus post de «pe a pa» y quedarme de lo más agustito. No me esperaba menos de esta familia de cielos, estrellas y soles, todas las emergencias controladas, te ha faltado la abducción por nave extraterrestre, ja ja :). Besos
31 marzo, 2014 @ 22:36
Calla, calla, que el Segundo Sol ahora es un marciano… contra su imaginación no hay protocolo que valga ni necesidad de tenerlo :) Hoy en la cena ha soltado que Plutón y Sedna están pasado el cinturón de asteriodes. Yo he mirado al Cielo, que es el astrólogo de la Refamilia (un telescopio que ha aportado y todo) y ha asentido con la misma cara flipada que yo… lo que aprenden los chiquillos, oye…
Y gracias, gracias, gracias, por las cosas que me dices!
1 abril, 2014 @ 09:18
¡Oh cielos!
Acabas de matarme, mi hipocondria severa y los protocolos no mezclan bien…
Aquí estaba yo creyéndome una madre medio decente y resulta que no estoy preparada para nada. Ya me veo inconsciente en la ducha y las cinco corriendo salvajes a lanzarse a los brazos del primer desaprensivo que pase.
Ya tengo tarea para hoy, necesito un plan de emergencia tigre. A la voz de ya.
1 abril, 2014 @ 22:52
Por eso nacieron los protocolos, Natalia, para intentar poner remedio a mis dramas mentales de madre solitaria ;)
Tú con las cinco puedes crear un escuadrón de primeros auxilios, no te preocupes, que el plan de emergencia tigre será un éxito!
Un beso, guapísima!!
1 abril, 2014 @ 15:57
!Cómo brilla la imaginación en la Refamilia! :)
Besos
1 abril, 2014 @ 22:55
Más brillan los comentarios, que me hacen tan feliz :D
9 abril, 2014 @ 11:47
Cómo me gusta leerte Ana y cómo me he reído con las historias sobre los protocolos de emergencias de la minifamilia y la simulación con lego, jajaja. Yo creo que después de tenerlo todo tan bien atado, puedes ir con tus niños a cualquier sitio porque ha quedado claro la refamilia tiene más que controladas todas las situaciones!! ; ) : )
Gracias por sacarme siempre una sonrisa.
Un abrazo grande guapa
9 abril, 2014 @ 22:56
Ay, Ruth, que me sacas a mí un sonrojo!!
Ojalá fuese como dices, pero al final todas las situaciones de emergencia son imprevistas… pero alguna pista tienen, ¿no? En eso confío!
Un beso enorme!
22 abril, 2014 @ 01:41
Me declaro super fan de tus protocolos de emergencia! Creo que es muy necesario que los niños sepan como actuar en cada situación y siendo seis, es imprescindible una buena organización, que esta claro superas con nota.
Enhorabuena a los artistas de Lego, que gran representación!
Un beso!
22 abril, 2014 @ 23:02
Jajajaja! Mil gracias por ser fan!
Ojalá no los necesitemos nunca y ojalá si hacen falta sean útiles!!
Estas vacaciones al llegar a la playa el Segundo Sol ha preguntado que cuál era el protocolo, así que no te digo más!!
Les daré la enhorabuena de tu parte ;)
15 mayo, 2014 @ 21:00
Ana, te tengo que pedir consejo para poner esto en práctica con una peque de 3 añitos. Mi chico dice que soy una exagerada pero creo que es importante que vayamos organizando estos temas para que sepa qué hacer si algo ocurre.
Muchos besos,
Laura
15 mayo, 2014 @ 23:41
Claro, Laura, cuando quieras.
Además de mis neuras, un día hablé con una madre del cole que es epiléptica y me contó cómo su hijo de 8 años la había asistido en un ataque. Ella le había explicado antes lo que tenía que hacer si ocurría y él lo hizo fenomenal… Yo creo que si no saben qué hacer, lo tienen más difícil, ¿no?
Un beso grande para los tres, guapísima!
2 marzo, 2015 @ 14:44
jajajaj yo como la madretigre ya tengo tarea para hoy!!! ay Ana eres genial! estoy pensando hacer un club de fans!!
miles de besos
2 marzo, 2015 @ 22:59
Como si leerte el blog de principio a fin en un día no mereciese que yo fuese la fundadora del tuyo!
Me hizo una ilusión tremenda que Natalia comentase mi post, supongo que lo imaginas, pero no menos que lo hagas tú :)
Un abrazo grande, Silvia