Sin ton ni son

Algunos días, me echo de menos.

Creía que ese verbo no podía conjugarse en primera persona, pero sé que hay veces que no estoy aquí, conmigo. Días en que tiro tanto del hilo, que más que un enredo, lo que tengo es un nudo. En el estómago para más señas.

Quiero hacer tantas cosas… quiero hacerlas tan bien… que al final no consigo llenarme de ellas porque estoy pensando en las siguientes, y esos vacíos se llenan de angustia. La angustia es un lastre que me ata a la tierra, no me deja volar, me bloquea, me deja sin fuerzas para terminar posts que se quedan faltos de palabras en borradores, permite que mi crítica interior se adueñe de todas las Anas que habitan en mí y censura duramente cualquier idea. Y no me preocupa sólo que las musas me eludan; estoy tan cansada que mi creatividad de andar por casa creo que está encogiendo…Y esa es tan yo…

Sí, definitivamente, me echo mucho de menos.

Estoy pacientemente deshaciendo los nudos, con el amor del Cielo, las charlas con amigas (por cafeterías, inauguraciones e incluso por whatsapp las persigo), los besos de mis Soles y las sonrisas de las Estrellas, que al menos ellos sí que saben dónde encontrarme, por muy perdida y desorientada que esté.

Y para que sigan sin perderme los niños, ahora que tanto me hace viajar la Máquina de Caramelos, me hace ilusión dejarles mágicamente unas notitas. La magia la va a obrar el Cielo, que tiene que andar como una especie de Ratón Pérez sembrando de papelitos las almohadas y los cajones sin que los Soles le vean. Lo he dejado todo preparadito en modo ingeniero ;)

nota 1

nota 2

Las notitas empezaron cuando el Cielo y yo aún no vivíamos juntos, y le dejaba mensajes cursis a la par que románticos entre los pijamas o los cubiertos… mira, una sonrisa… También tengo unos cuantos para mi mago particular…

nota cielo

Sin duda estos días debería aprovechar para reconsiderar qué es lo importante de la mano de Laura, y tal vez deba seguir el postulado de la Madre Tigre y pasar al modo victory log, o practicar más y convertirme definitivamente en una sonambulista como Mar y María… Pero tengo que conseguir que mi lista de cosas pendientes adquiera proporciones humanas a fuerza de tachar tareas, bien porque están terminadas, bien porque las elimino, aburridas ellas y yo de vernos una y otra vez cada una desde su lado del papel. Definitivamente hacer la maleta tendrá que estar entre las primeras, porque me da que mañana el avión no entenderá de ovillos ni de enredos.

Y así acaba este post sin ton ni son, que le he puesto ese título al empezar a escribirlo, y no he conseguido desencasillarlo…