familia monoparental

Descasados para siempre. Parte III. Las Estrellas.

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Hermanas, por la Estrella Mayor (enero 2014)

Con las Estrellas esto del divorcio y descasarse no ha estado tan claro como con los Soles, lo que ha supuesto alguna que otra angustia, pero más que nuestra (que también) de las niñas.

Al principio simplemente parecía que la Estrella Mayor no llevaba muy bien que sus padres viviesen en casas diferentes. Si algún niño le preguntaba que a dónde iba cuando su padre la recogía un viernes, lo ignoraba, y era la Estrella Menor la que contestaba “A casa de Papá”.

Un verano, cuando tenía 7 años, estaba jugando en la piscina con una niña más pequeña, y el Cielo, escuchó como le contaba:“Vivo aquí con Papá, porque mis padres están casados pero viven en casas diferentes”.

Como sus padres no vivían juntos desde sus 5 años, la Estrella Mayor suplió lo que no le explicaron con pura lógica: sus padres estaban casados pero no vivían juntos. Tanto se había acomodado en su escudo, que cada vez que el Cielo intentaba explicarles que su madre y él estaban divorciados, ella respondía con rabia, negándolo, ante el desconcierto de la Estrella Menor, que desde que tenía un año llevaba viviendo una realidad de familia divorciada sin haberle puesto etiquetas y con naturalidad, sin pensar en lo que era “normal” o en lo que podría pensar el resto del mundo.

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Descasados para siempre. Parte I. La mía

Hombres prehistóricos, por el Segundo Sol (dic 2013, en Arqueopinto) Divorcio con hijos

Hombres prehistóricos, por el Segundo Sol (dic 2013, en Arqueopinto)

Decir a tus hijos que te vas a divorciar y lo que implica para ellos es, sin duda, la parte más tenebrosa de un callejón ya de por sí oscuro, por la que no quieres pasar ni a punta de pistola. Pero tienes que hacerlo. Y para mayor abundancia, con el compañero de viaje que menos te apetece tener: tu casi-no-pareja. Pero eso también tienes que hacerlo. Cambias tu “una vez rojo” por los “ciento amarillo” de tus hijos, y una, que es economista, cree que es el mejor negocio que se puede hacer por ellos: el divorcio con hijos no implica la bancarrota de la familia.

Soy de las que cree que los niños se enteran de TODO. Y su todo contiene más matices que el nuestro, que los peques no tienen tantos recursos lingüísticos ni conocen el doblez, así que van por la vida con los ojos bien abiertos y, lo que es peor, creyéndose lo que ven… Así que el padre de las criaturas y yo sentamos a los niños para pasar el vía crucis los cuatro, cuando contaban con 2 y 4 años recién cumplidos. El objetivo del mensaje era dejar claras “cuatro cosas”:

  • somos una familia y os queremos muchísimo
  • Mamá y Papá ya no están enamorados y no son felices juntos
  • Mamá y Papá van a vivir en casas diferentes, pero ni dejamos de ser una familia, ni dejamos de ser Mamá y Papá, ni dejamos de quereros: sólo nos organizamos diferente
  • vamos a seguir viéndonos y compartiendo muchas cosas juntos, pero a veces con Mamá y otras veces con Papá

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