Alta tensión. Prolegómenos

Señor con bigote tomando un helado debajo de un paraguas, por el Segundo Sol (julio 2013)

Señor con bigote tomando un helado debajo de un paraguas, por el Segundo Sol (julio 2013)

La Refamilia no sería una familia en condiciones si no tuviésemos dos cosas: gritos de vez en cuando y familia política. Tomen asiento porque aquí empieza, sin saber cuando escribí esta línea, un auténtico manifiesto refamiliar.

En cuanto a gritos, lo estándar, que si me toca a mí jugar, que si yo lo vi primero, que si me ha hablado mal, que si os tomáis ya la leche o dormís en la espesura del bosque… Ya se sabe, cosas de hermanos, casi hermanos y padres poco perfectos…

La familia política en nuestro caso, son “las otras familias” (tchan, tchan, tchaaaaaan), porque a las auténticas familias políticas no les hemos dejado ejercer. Nuestra prioridad eran los niños, que se llevasen bien, que estuviesen felices todos juntos… y la familia predecesora es ya mayorcita: no había que cuidarla tanto. Así que suegros y cuñados han tenido que buscarse un hueco como han podido, porque nadie ha estado nervioso al conocer a “los padres de ella” o a “la familia de él”. Y, paradojas de la vida, todo ha ido como la seda, y segundas partes pueden ser mucho mejores que las primeras ;)

“Las otras familias” (tchan, tchan, tchaaaaaan) sin embargo, no son tan sedosas, y en ocasiones, generan tensión, mucha tensión. Al Cielo le tomé de la mano y emprendimos el camino, las Estrellas llegaron a mi vida como una inesperada experiencia maravillosa (ya lo he dicho en alguna ocasión: es mágico descubrir una estrella y conseguir acercarla a ti) y la Supernova que las creó también vino en el pack, acompañada de un montón de meteoritos que proyectar. Y ésta es una de esas oportunidades de la vida en las que tienes que coger toda la cesta, no vale dejar fuera la fruta confitada porque no te gusta. Es más, la cesta es tan estupenda porque incluye todos lo que lleva. Si no, sería otra cesta y a saber si te gustaría, incluso aunque el lazo fuese más bonito o tuviese otra botella más de vino… Si el Cielo y yo encajamos tan bien es porque una vez intentó encajar con la Supernova, y si las Estrellas son tan brillantes, lo son también en parte por la Supernova, que convive con ellas todos los días rosas de un lado del calendario multicolor, seamos justos.

La Supernova me provoca sentimientos encontrados (es lo que tienen las estrellas explosivas…) Es, por una parte, origen de muchos desvelos, alguien a quien, por su forma de entender la vida, yo no habría elegido para compartir la mía; por otra parte, es un espejo en el que, mal que me pese, a veces me veo reflejada. Yo también soy “madre coraje” en ocasiones y hago cosas que quizá generen en el padre de los Soles los mismos sentimientos que la Supernova genera en el Cielo y en mí…

La base sobre la que se asienta la Refamilia es la propia Refamilia. A lo mejor parece una frase baladí, pero no lo es en absoluto. Esto quiere decir que, salvo estado de emergencia, sólo atiende a los intereses de la propia Refamilia, entendidos y representados por sus dos CEOs y cofundadores, el Cielo y yo. Ni padres de los pequeños astros, ni padres de grandes astros, ni nebulosas varias: nosotros atendemos a nuestro criterio, intentado siempre perseguir la felicidad y cordura de la Refamilia, y nos podemos equivocar (de hecho, a veces, pocas… seguimos la metodología de prueba-error), pero son nuestros errores, los aceptamos y aprendemos de ellos; no nos gustaría tener que remediar un error provocado por razón ajena…

La vida en Refamilia exige crear una nueva estructura para la que no nos habían preparado en ninguna Escuela de Familias Modernas Reconstituidas. Una estructura propia que no ha de parecerse a ninguna anterior, porque las anteriores no siempre nos hicieron felices y porque la mitad de las variables son nuevas y desconocidas: la ecuación es muy complicada para que venga alguien de fuera a poner sus propios parámetros en función de sus criterios.

Y aquí viene lo complicado, el problema que no tenían los Brady: crear nuestra estructura de Refamilia dentro de su propia burbuja, dejando fuera al resto del mundo y su ideario… Casi como un señor con bigote que se toma su helado bajo un paraguas, disfrutando ajeno a la tormenta que hay fuera del paraguas… Dos guardianes en los límites de la burbuja, cada uno custodiando su frontera: el Cielo, que lidia con la Supernova, y servidora, que hace lo propio con el padre de los Soles (al que de momento no encuentro un símil astronómico, pero todo se andará…); intentamos que las batallas queden en ese ámbito oscuro de las relaciones con el ex que al otro no le interesan (que es donde la experiencia me dice sanamente que deben estar), pero a veces se cuelan en nuestra pareja, y nos tenemos que enfrentar, con prejuicios de por medio, a un contrario poco conocido…

Y como sólo en la declaración de principios se me ha ido un post, dejo la tensión navideña para el siguiente ;)